Sobre la ilusión del libre albedrío


Este man pensó tanto en este tema que se convirtió en piedra
En todas las épocas, muchos han luchado y muerto en nombre de la libertad. Pero, ¿qué es la libertad en realidad? El concepto de libertad está estrechamente al de libre albedrío, el cual se puede definir como la habilidad del individuo de escoger sus propias acciones por voluntad propia. Ya aquí hay un problema: El libre albedrío requiere definir a su vez qué es la voluntad y la acción.

Ciñéndose a un punto de vista realista y físico actual, tal cosa no existe para la especie humana. La voluntad es una propiedad que emana del pensamiento del ser, y dicho ser es libre de pensar o desear lo que le venga en gana, sin que en ello medie restricción física o ambiental alguna.
 El gran problema es que la acción que escogerá el ser está limitada por las necesidades que le imponga su cuerpo físico y terrenal, pues en el fondo este ser es una entidad física compuesta por átomos y otras partículas elementales, según la realidad física que se conoce.

Es posible incluso formular una tesis más dura y afirmar que ni siquiera la voluntad es libre del todo porque esta, al depender del pensamiento, el cual es un proceso que requiere de la interacción de miles de millones de neuronas en el cerebro, las cuales transmiten, procesan y almacenan datos mediante impulsos eléctricos. 
Aunque se desconozca el mecanismo exacto que nos permite razonar y ser conscientes de nosotros mismos, el pensamiento consciente proviene de la interacción de neuronas y neurotransmisores, los cuales son entes físicos y como tales, su funcionamiento está determinado por su estructura molecular. Así que ni siquiera el acto de pensar es totalmente libre.

En general e independientemente del razonamiento escogido, los entes físicos que conforman la materia tienen probabilidades perfectamente definidas de ocurrir y que no pueden escoger ni pueden modificarse aleatoriamente. Como dichos entes físicos conforman al ser, que en nuestro caso, es un ser vivo, su rango de evolución y existencia está limitado tanto por la forma en que él está configurado como por el entorno que lo rodea e influye. Aunque sus pensamientos puedan ser libres, las condiciones de su naturaleza corpórea le impiden tomar cualquier acción.
Así Einstein se revuelque en la tumba, Dios sí juega a los dados con el universo, solo que sin dados, sin poder dejar de hacerlo y que conste, cuando escribo de Dios no me refiero a un viejo con barba.

Podría también argumentarse que toda esta argumentación es falsa porque el hecho de que una molécula tenga una probabilidad p (en porcentaje siempre menor a 100%) de permanecer en una cierta configuración, también eso implica la presencia de varias probabilidades que dan a esa molécula otros potenciales estados. Pero, incluso estas probabilidades son también deterministas porque provienen de la observación de una teoría física en donde se comprueba la existencia de estas probabilidades y, al existir un determinismo en ellas, sus configuraciones no son completamente libres.

Incluso el dios omnisciente y omnipotente de los libros, no puede cometer acciones que sean contrarias a su condición de dios, como crear a un ser más poderoso que el mismo ya que por definición tal cosa no existe, ya que él mismo es el ser más poderoso que pueda existir. Ya esto limita las acciones que puede ejercer un dios; de la misma manera el mero hecho de “existir” como dios, invalida la idea de libre albedrío, porque ese dios no eligió existir porque siempre ha existido.

Si el libre albedrío no existe, tampoco podría existir tal cosa como la libertad, al menos en un sentido general. Es posible disponer de amplísimos grados de libertad si has nacido en un entorno social y ambiental privilegiado, el cual puede dar una ilusión de libertad al ver que es posible alterar el status quo de la sociedad, pero este es una libertad con un ámbito local y restringido, y no es real es sentido general. 


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